sábado, 8 de octubre de 2011

¿COMO SE LO TOMAN LOS NIÑOS CUANDO PIERDEN UN AMIGO DE 4 PATAS?


Tal vez mis hijas sean demasiado pequeñas para sufrir la pena que tenemos ahora mis padres y yo, y me alegro de que aun les cueste comprenderlo. Al menos Ana no lo ha comprendido, para ella simplemente Niebla ya no está. Alicia lloró un buen rato, y ahora me atosiga con preguntas del tipo ¿Dónde está? ¿Por qué se ha muerto? ¿Cuando la vamos a ver? y otras parecidas.
El caso es que el jueves murió la perra de mis padres. Muy mayor, casi catorce años, que son muchos para una perra tan grande como ella era. Y nos dejó con mucha pena y un gran consuelo. Falleció en casa, de un ataque al corazón fulminante, sin sufrir. Y sin obligarnos a tener que tomar la decisión de ponerle la inyección famosa para dormirles, que mi lado racional considera necesaria para evitar sufrimientos y mi lado emocional lo ve como si asesinara a un amigo fiel. Nunca fue muy cariñosa, eso siempre lo he dicho, pero era la nobleza hecha perro, incapaz de hacer daño ni a una mosca. A las niñas las dejaba hacerle todas las "perrerías" que se les ocurrían (hasta un límite, claro, jamás las hemos permitido hacer daño a un animal) pero la abrazaban, se le subían encima y ella lo toleraba con paciencia canina.
Alicia quiere ir a verla. Quiere "subir al cielo" lugar donde la hemos dicho que están los papás de los abuelitos y al que hemos enviado a Niebla a esperarnos. Al menos parece que comprende que está muy lejos, tan lejos que aún falta mucho para que pueda ir. Pero que no se preocupe, que algún día iremos todos en su momento a verla y ella nos estará esperando allí. Mientras tanto aquí nos queda su recuerdo, los paseos, las comidas a su lado donde a la que nos descuidábamos zampaba ella más filete que las niñas. Para los que piensen en un perro ladrón, nada más lejos de la realidad. Niebla era un perro de absoluta confianza a la que le podías dejar en la mesa un plato lleno de filetes y allí seguirían a tu vuelta. Jamás robó nada. Pero eran Ana y Alicia las que dejaban "caer" trozos de su carne al suelo y la perra la que se apresuraba a hacer "limpieza".
Adios Niebla. Aquí siempre te echaremos de menos, y me queda el consuelo de que al menos es bastante probable que uno de mis hijos te recuerde siempre.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

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galleta dijo...

hola amiga sabes me parece interezante tu blog.. que lindo que tengas una hija .. yo soy casada pero sin hijos aun.
saludos