lunes, 24 de mayo de 2010

¡DOS AÑITOS!




Ha pasado más de una semana (y un montón de tiempo sin escribir) pero aún me resulta difícil creer que mi chiquitina ya ha cumplido dos años. Disfrutamos ese día los cuatro con toda la familia, abuelos, tíos y primos. Alicia apagó sus dos velitas en la tarta (con un poco de ayuda de un abuelo) y se tapó la cara riendo avergonzada cuando todos cantamos "Cumpleaños Feliz". La verdad es que para mí fue un día especial, ya que hasta ahora no había logrado reunir a la familia al completo bajo el mismo techo. Y Alicia lo pasó en grande, jugando con sus primos y con todas las cositas que le habían regalado.
Veo ahora a mi hija ya no como un bebé, sino como una niña que cada día descubre algo nuevo, aprende nuevas palabras (aunque alguna no me haga demasiada gracia como "miiiiio, miiiiio", que ahora todo es suyo :-)y va adquiriendo nuevas habilidades por momentos. Mi hija crece y no puedo evitarlo, así que trataré de que crezca lo mejor posible.

martes, 4 de mayo de 2010

REBELDIA

Alicia empieza a dar muestras de rebeldía. Muchas veces basta con una pequeña amenaza con meterla en la cuna portátil que tenemos en el salón para que deje de hacer la trastada del momento, pero hay ocasiones en que ya ni eso vale. Así que de vez en cuando se pasa ratillos encerrada en el parque (como llamamos a la cuna) llorando con desesperación porque ya no quiere estar ahí. El castigo no creo que se pueda decir que es cruel (tiene hasta juguetes a mano) pero sí que es efectivo. Cuando la sacas no suele repetir el comportamiento que ha ocasionado el castigo (al menos hasta el día siguiente:-) y va comprendiendo que no puede hacer lo que le de la gana sin consecuencias.
Por suerte de momento no son demasiadas las veces que hay que regañarla, y está aprendiendo las normas con bastante rapidez. Ya veremos que hacer cuando pase de los dos años y entre de lleno en la fase del "te pongo a prueba a ver hasta donde llegas".
Y en otro apartado de cosas, poco que decir de Ana, salvo un detalle para hacer rabiar de envidia a muchas madres (jejeje, mala que soy a veces:-) y es que esta peque duerme TODA la noche de un tirón desde que nació. Solo recuerdo dos o tres noches en sus más de dos meses y medio de vida en las que me haya pedido de comer a las tres o cuatro de la madrugada. No me puedo quejar, desde luego.

sábado, 10 de abril de 2010

MIEDOS

Preocupación. Miedo. Estas van a ser dos constantes siempre presentes desde el momento en que unos futuros padres saben que van a tener un hijo y por el resto de sus vidas. Preocupación por que el embarazo termine en aborto, o el bebé tenga alguna enfermedad. Miedo a que alguna cosa en el parto salga mal y pueda pasarle algo al bebé o a la madre. Y a lo largo de los años se van a ir sucediendo miedos como enfermedades o accidentes, y ya de más mayores la actuación que puedan ejercer sobre ellos personas ajenas, cuando ya no estén bajo tu vigilancia constantemente.
Solo cuando eres padre te das cuenta de que todas las advertencias, todas las negativas de tus padres a que hicieras algo y muchos de los castigos que te impusieron por incumplir las normas se debieron al miedo que tus padres tenían. En aquel momento no se ve así, pero es lo que ocurre. Recuerdo una ocasión (ya con 19 años) en que un grupo de amigos nos fuimos de acampada cuatro días. A medida que se acercaba el día de marchar mi madre empezó a poner objeciones al viaje. Para cuando llego el día, yo ya tenía encima tal cantidad de predicciones apocalípticas de lo que nos iba a suceder, que ya la tuve que decir: "Mamá, que solo nos vamos cuatro días. No hay tiempo para que nos pase todo eso en solo cuatro días." Según ella nos iban a robar, secuestrar, violar y matar (y ya no recuerdo si alguna cosa más). Al final llegó a decirme que no podía ir, y ya ahí me planté y la dije que iba a ir de todas maneras. Al menos conté con el apoyo de mi padre, que nunca ha visto las cosas tan mal como mi madre (tal vez por eso mismo, por ser padre) y pude hacer el viaje, cuatro días que disfrutamos mucho. Pero ahora comprendo mejor a mi madre. Era la primera vez que me alejaba de casa sin estar bajo la responsabilidad de otros adultos, y eso que según la ley yo ya lo era, pero para una madre sus hijos siempre son niños, diga lo que diga el carné de identidad.
Ahora esto me toca a mí. Me da miedo la muerte súbita del lactante en Ana, me preocupa que Alicia se caiga y se dé un mal golpe o que se escape de mi mano por la calle y la atropelle un coche. Me preocupan las enfermedades que puedan sufrir. Me da miedo que un día se me despisten en una multitud y ya no vuelvan a mi lado. Me aterra pensar en la multitud de cosas que pueden pasar en la vida, de las cuales tampoco estamos libres los adultos, pero que como humanos que somos no pensamos que nos pueda pasar a nosotros mismos, sino a los que nos rodean.
Todas estas cosas tal vez no me quiten el sueño (duermo muy bien, menos mal) pero siempre van a estar presentes en mi vida, al lado de las alegrías y disgustos que me den estas pequeñas. Pero es lo que hay y hay que aprender a vivir con ello.

domingo, 28 de marzo de 2010

SOBRE LOS HIJOS...

Para que nos hagamos una idea de lo que va a ser nuestro futuro con esos adorables bebés que ahora pasan la mayor parte del tiempo durmiendo. José Mota lo tiene muy claro en esta canción. Dentro de un tiempo veré si estoy de acuerdo con él o no. De momento me he reído un montón y por eso lo pongo aquí, para que vosotros os riáis un poco también, que la risa es muy sana.

domingo, 21 de marzo de 2010

EL PAPEL DE UN PADRE

Esta semana ha sido el día del padre, una ocasión en la que se celebra la festividad del que se dice que no fue padre, San José. Pero en días así te das cuenta de como han cambiado las cosas y de la importancia que han tomado los padres en la crianza de los hijos. Confesado por mi padre y por mi suegro, ninguno de los dos nos dio ni a David ni a mí (ni tampoco a mi hermano ni a mi cuñada) un triste biberón en nuestra etapa de bebés, mucho menos nos cambiaron un pañal. En cambio ahora David colabora en todas las actividades con las niñas de tal manera que solo le falta darle el pecho a Ana (cosa que por razones fisiológicas tiene un poco difícil). Las cambia el pañal, las viste, las baña, da de comer a Alicia, juega con ella y la consuela cuando está triste. Con esto no quiero decir que antes nuestros padres no se preocupasen de nosotros, que lo hacían y lo siguen haciendo, pero todos los cuidados básicos quedaban en manos de nuestras madres mientras ellos trabajaban de sol a sol para alimentarnos y procurarnos un techo sobre nuestras cabezas. David también lo hace (lo de trabajar de sol a sol, y esto es literal) pero además encuentra tiempo, sobre todo los fines de semana para ocuparse de las peques, sobre todo de Alicia, que gracias a él no ha notado el "destronamiento" que me pronosticaba mucha gente. Ana me tiene muy liada, ya que lo que ella ha entendido como lactancia a demanda es querer comer a todas horas, y claro, se me hace un poco complicado atender todas las demandas de Alicia cuando ella quiere. Pero ahí está David, que por cansado que esté siempre tiene un rato para dedicarle a sus hijas. Y seguro que él no quiere más recompensa que la alegría con la que la mayor le recibe cada noche cuando vuelve a casa. Seguro.