Hace ya más de un mes de los primeros pasos de Ana. Exactamente con trece meses y trece días se soltó de nuestras manos y caminó sus primeros pasos solita. Y no ha parado desde entonces. Normalmente solemos bajar a la parcela donde viven mis padres para que Alicia juegue con sus amigos, y allí se dedica a pasear arriba y abajo sin descanso. Lo mejor para mí son unas farolas colocadas sobre unos montículos enfrente de los bancos donde solemos sentarnos las madres. Ana a aprendido a subirlos, pero todavía no a bajarlos, así que cuando ha subido a uno de ellos se agarra a la farola, se pone a dar vueltas alrededor de ella y de allí no se mueve, por lo que la tengo perfectamente controlada al tiempo que ella se siente libre:-)
Nunca me dio depresión cumplir años, pero ahora me están dando unas depresiones detrás de otras (de las que me duran dos minutos, no tengo tiempo ni para que sean más largas) viendo como mis niñas crecen a esta velocidad. En estos momentos me alegro de que en España los hijos se vayan tan tarde de casa. Aunque hay otros momentos en que pienso "con lo mal que te estas portando hoy, en cuanto cumplas los 18 te pongo las maletas en la puerta" :-D
miércoles, 4 de mayo de 2011
miércoles, 2 de febrero de 2011
POLI BUENO POLI MALO
Alicia está en esa fase rebelde en la que trata de ponernos a prueba a todas horas. Hay ciertas cosas que se están convirtiendo en una tortura, como las horas de las comidas de los fines de semana, ya que se niega a comer, muchas veces creemos que por sistema. Así que poco a poco se ha ido implantando entre David y yo el juego del "poli bueno-poli malo". Uno de los dos empieza a hablar con Alicia para tratar de convencerla de que haga lo que tiene que hacer, y el otro amenaza con tomar cartas en el asunto si el tema no llega a buen fin. Curiosamente funciona mejor de lo que yo hubiera esperado, al menos en cosas como acostarse, recoger juguetes y otros temas menores. Lo de la comida ya es mejor ni pensarlo, porque nunca sabes como va a salir el día. Puede que coma todo o que se niegue a probar un bocado. En estos últimos casos esa comida suele terminar convertida en merienda, y a veces en cena. Casi siempre termina comiendo, aunque hay cosas con las que ya sé desde el momento en que me planteo cocinar ese plato que la batalla está perdida antes de comenzar. Mi hija es más terca todavía que yo.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
EL ENCARGO DE LOS REYES MAGOS
Hace unos días recibí una carta que decía lo siguiente:
"Estimada Madre de Familia:
Le escribo en nombre de los Reyes Magos para solicitarle un favor. Con motivo de la crisis, este año hemos tenido que prescindir del alquiler de un buen número de nuestros almacenes, por lo que tenemos un grave problema con la guarda y custodia de todos los juguetes. Es por ello que le pedimos que nos haga el favor de mantenerlos usted en su casa hasta que pasemos por allí la madrugada del 6 de Enero. Ya nos encargaremos nosotros de colocarlos bajo el árbol. Por favor, no olvide dejar unas copitas de coñac, que la noche suele ser bastante fría.
Fdo:
Paje Real"
Que remedio. No ha quedado otra que almacenar todos los regalos en casa y esperar con paciencia a que Sus Majestades decidan pasar por aquí y colocarlos ellos mismos en el salón. No me ha importado, ya que me ha dado la oportunidad de echarles un vistazo y me han gustado bastante las cositas que han elegido para esta familia. Solo he visto un fallo. No parece haber ningún regalo para mí. ¿Se les habrá olvidado o me lo traerán directamente ellos?:-)
"Estimada Madre de Familia:
Le escribo en nombre de los Reyes Magos para solicitarle un favor. Con motivo de la crisis, este año hemos tenido que prescindir del alquiler de un buen número de nuestros almacenes, por lo que tenemos un grave problema con la guarda y custodia de todos los juguetes. Es por ello que le pedimos que nos haga el favor de mantenerlos usted en su casa hasta que pasemos por allí la madrugada del 6 de Enero. Ya nos encargaremos nosotros de colocarlos bajo el árbol. Por favor, no olvide dejar unas copitas de coñac, que la noche suele ser bastante fría.
Fdo:
Paje Real"
Que remedio. No ha quedado otra que almacenar todos los regalos en casa y esperar con paciencia a que Sus Majestades decidan pasar por aquí y colocarlos ellos mismos en el salón. No me ha importado, ya que me ha dado la oportunidad de echarles un vistazo y me han gustado bastante las cositas que han elegido para esta familia. Solo he visto un fallo. No parece haber ningún regalo para mí. ¿Se les habrá olvidado o me lo traerán directamente ellos?:-)
jueves, 16 de diciembre de 2010
LA NAVIDAD SE ACERCA...
Siempre me ha gustado la Navidad, lo reconozco, y ahora con mis hijas me hace todavía más ilusión. Ellas aun no comprenden bien de que va esto (Alicia ya se va dando cuenta) pero me encantan las cosas que ya puedo hacer con ellas. La semana que viene bajaremos al centro a ver la decoración, subir al tiovivo, pasear por las calles iluminadas, visitar a Papá Noel (los Reyes Magos ya se sabe que vienen más tarde) y pasar una tarde animada con las tres peques, incluyendo a Lucia, la hija de una amiga.
La posibilidad de hacer estas cosas ahora con niños me anima mucho. Mis padres siempre han trabajado desde que yo era pequeña y estas cosas apenas podían hacerlas con mi hermano y conmigo. De no haber sido por una amiga de mi madre, que vive en León desde que se casó, pero cada Navidad venía aquí a pasar las fechas con su padre, creo que no hubiésemos ido nunca a una cabalgata de Reyes. Es posible que por ello tenga tantas ganas de compartir estos momentos con Alicia y con Ana. Porque para mí estas fechas siempre estarán cargadas de magia, al margen del carácter comercial que tienen ahora, y esa magia, vivida con niños, se multiplica por mil.
La posibilidad de hacer estas cosas ahora con niños me anima mucho. Mis padres siempre han trabajado desde que yo era pequeña y estas cosas apenas podían hacerlas con mi hermano y conmigo. De no haber sido por una amiga de mi madre, que vive en León desde que se casó, pero cada Navidad venía aquí a pasar las fechas con su padre, creo que no hubiésemos ido nunca a una cabalgata de Reyes. Es posible que por ello tenga tantas ganas de compartir estos momentos con Alicia y con Ana. Porque para mí estas fechas siempre estarán cargadas de magia, al margen del carácter comercial que tienen ahora, y esa magia, vivida con niños, se multiplica por mil.
viernes, 26 de noviembre de 2010
LA INMENSA CAPACIDAD DE PERDON DE UN NIÑO
Hace unos días mi hija Alicia me dio una lección de las que no se olvidan. La semana pasada la va en casa de mis padres jugando con una llave, y ante el riesgo de que se la tragase (poco probable en Alicia, la verdad, tiene bastante cabeza con esos temas) o que la dejase por ahí y se la tragase Ana (una posibilidad mayor) se la quité y la dejé lejos de su alcance.
Este lunes, buscando algo en el bolso, y tras vaciarlo sobre el sofá para encontrar lo que buscaba más rápido, me doy cuenta de que me falta la llave de una oficina a la que voy a trabajar unas horas. Inmediatamente me acuerdo de la llave con la que jugaba Alicia, y la relaciono con la que me falta. Después de echarle una regañina bastante seria a Alicia ( que dejo a la pobre llorando desesperada) nos vamos a casa de mis padres en busca de la llave. Allí está, donde yo la deje. Me quedo más tranquila, pero siento que algo no está bien. Esa llave es del modelo y marca de la desaparecida, pero en mi mano da la sensación de ser más pequeña. Algo no me cuadra, pero imagino que tiene que ser esa, que vaya casualidad sería que hubiera dos llaves iguales (o casi) sueltas, y que Alicia tiene mucha costumbre de revolver los bolsos de los demás si los dejas a mano.
Pero al volver a casa es cuando el mundo se quiere hundir bajo mis pies, cuando unos pocos minutos después de llegar, Alicia aparece con una llave en la mano que ¡Oh coincidencia! es del mismo tipo que la recién hallada, e incluso en mi mano tiene el tamaño adecuado que yo recordaba. Pregunto a Alicia donde la ha encontrado y ella me señala el sofá. La llave en cuestión (como comprobé al día siguiente) era la de la oficina, y seguramente se había quedado oculta en algún pliegue de la funda del sofá. Me dolía todo, al recordar las voces que le había dado por coger mi bolso de forma tan injusta, así que me arrodillé a su lado y la dije:
-Alicia, hija, me he equivocado. Te he reñido por algo que no has hecho y no podías explicarme que tú no habías cogido la llave. ¿Me perdonas?
Y ella solo dijo sí.
No abrazamos y la llene de besos, sabiendo lo injusta que había sido con ella, pero Alicia me enseñó que incluso a su edad, cuando quieres a alguien, estás dispuesta a perdonar lo que sea. Ojala cada vez que la tenga que reñir por algo, sea capaz de tranquilizarme un segundo para recordar este error, y poder hablar las cosas con calma de forma que ella me entienda, y comprenda que hay cosas que no se pueden hacer, pero que aunque la regañe, o la tenga que castigar por ello, ella sepa que jamás voy a dejar de quererla.
Este lunes, buscando algo en el bolso, y tras vaciarlo sobre el sofá para encontrar lo que buscaba más rápido, me doy cuenta de que me falta la llave de una oficina a la que voy a trabajar unas horas. Inmediatamente me acuerdo de la llave con la que jugaba Alicia, y la relaciono con la que me falta. Después de echarle una regañina bastante seria a Alicia ( que dejo a la pobre llorando desesperada) nos vamos a casa de mis padres en busca de la llave. Allí está, donde yo la deje. Me quedo más tranquila, pero siento que algo no está bien. Esa llave es del modelo y marca de la desaparecida, pero en mi mano da la sensación de ser más pequeña. Algo no me cuadra, pero imagino que tiene que ser esa, que vaya casualidad sería que hubiera dos llaves iguales (o casi) sueltas, y que Alicia tiene mucha costumbre de revolver los bolsos de los demás si los dejas a mano.
Pero al volver a casa es cuando el mundo se quiere hundir bajo mis pies, cuando unos pocos minutos después de llegar, Alicia aparece con una llave en la mano que ¡Oh coincidencia! es del mismo tipo que la recién hallada, e incluso en mi mano tiene el tamaño adecuado que yo recordaba. Pregunto a Alicia donde la ha encontrado y ella me señala el sofá. La llave en cuestión (como comprobé al día siguiente) era la de la oficina, y seguramente se había quedado oculta en algún pliegue de la funda del sofá. Me dolía todo, al recordar las voces que le había dado por coger mi bolso de forma tan injusta, así que me arrodillé a su lado y la dije:
-Alicia, hija, me he equivocado. Te he reñido por algo que no has hecho y no podías explicarme que tú no habías cogido la llave. ¿Me perdonas?
Y ella solo dijo sí.
No abrazamos y la llene de besos, sabiendo lo injusta que había sido con ella, pero Alicia me enseñó que incluso a su edad, cuando quieres a alguien, estás dispuesta a perdonar lo que sea. Ojala cada vez que la tenga que reñir por algo, sea capaz de tranquilizarme un segundo para recordar este error, y poder hablar las cosas con calma de forma que ella me entienda, y comprenda que hay cosas que no se pueden hacer, pero que aunque la regañe, o la tenga que castigar por ello, ella sepa que jamás voy a dejar de quererla.
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