domingo, 9 de agosto de 2009
PASIÓN DE MADRE
Me imagino que a todos los padres primerizos nos habrá (o nos estará) pasando, y es que nos parece que nuestro hijo es el más guapo, el más listo, el que mejor se relaciona con los demás... en resumen, que nuestro niño es un dechado de perfección. Y se nos cae la baba cuando hacen una cosa nueva o aprenden otra palabra (que la mayor parte de las veces apenas se entiende), pero el padre o la madre que esté libre de pecado (de orgullo en este caso) que tire la primera piedra. Después, con el tiempo, nos vamos dando cuenta que nuestro hijo no es más especial ni menos que los hijos de los demás, y que si el nuestro dio sus primeros pasos primero, el hijo del primo, del amigo o del vecino empezó a hablar antes, o le salieron los dientes a los tres meses mientras que el tuyo apenas tiene cuatro piezas con un año largo, o... cualquiera de las múltiples cosas que día a día van demostrando que tu hijo crece a su ritmo, que desde luego no tiene que ser el ritmo al que crecen los demás. A mí, a estas alturas me vale con ver que Alicia es una niña sana, alegre y cariñosa. Y que tiene sus arrebatos de genio, y que pone a prueba la paciencia de su padre y la mía cuando puede, y que... no sé, que va haciendo las cosas que se pueden esperar de un niño de su edad. Y que se va resignando poco a poco a que el número de galletas que se puede comer en el desayuno tiene un límite (pero muy poco a poco:-)
sábado, 8 de agosto de 2009
LOS CAPRICHOS DE LAS EMBARAZADAS
Unos dicen que es un mito, otros que es una simple respuesta del cuerpo a una necesidad de algo en especial, y algunos pensarán que es simplemente gadejos (ganas de jorobar) al marido que tiene que ponerse a buscar boquerones fritos a las tres de la mañana o alguna otra cosa más rara todavía. Me refiero a los antojos. Yo no los padezco en su peor forma (la de los boquerones...) pero si que me da por algunos caprichos que suelen tener fácil solución. No me gustan los refrescos de cola (seré de las pocas personas del planeta:-) pero si me encanta el Kas naranja, y digo marca porque es la que me gusta, la otra famosa, la Fanta, solo la tomo cuando no hay Kas. Pero ya durante el embarazo de Alicia, y ahora mismo se me ha cambiado el gusto. Solo quiero Fanta, así que las latas de Kas que tenemos en casa se las va bebiendo David poco a poco (tampoco es que yo abuse demasiado, quizás bebo una o dos latas a la semana). Creo que el antojo por esta bebida ha sido la única causa de que David tuviera que salir de noche (ojo, serían las nueve y media de la noche nada más) a buscarla por el pueblo durante el embarazo de la peque. Me trajo en aquella ocasión una botella de 2 litros que tuvo que comprar en un bar ya que tanto la tienda de alimentación como el kiosco ya habían cerrado. El otro antojo tampoco es muy difícil de conseguir. Quiero regaliz rojo, en palos, en trocitos o en espirales, me da igual, pero regaliz. Tampoco abuso (hoy es sábado y la última vez que comí regaliz fue el domingo pasado durante el paseo) pero es algo que fuera de los embarazos no me llamaba la atención demasiado. Y por lo demás, son cosas que he dejado de comer. Durante el embarazo de Alicia no soportaba la carne y en este no puedo ver el pescado y en ninguno de los dos quiero comer chocolate, que es algo que me encanta. Y lo típico, como no pasé la toxoplasmosis no puedo comer chorizo ni jamón serrano, así que me llevaré en bocata de chorizo de pamplona para zamparme después de dar a luz. Y esta vez me lo llevaré yo porque después de haberlo comentado un montón de veces con la gente antes del parto de Alicia, nadie se acordó de llevarme ni siquiera un sandwich de chorizo al Hospital. Así que esta vez iré preparada.
viernes, 7 de agosto de 2009
Y LUEGO SE EXTRAÑAN DE LA VIOLENCIA EN LOS HOSPITALES
Esto lo cuento por lo que me ha pasado por el tema del triple screening. Esta es una prueba que se hace con un simple análisis de sangre y mide la probabilidad de que el bebé tenga algún problema como síndrome de dawn o alguna otra anomalía genética. Basta con tomar la muestra (tres minutos como mucho) y ya no hay nada más que hacer. Esta prueba se hace a continuación de la ecografía, pero cuando empecé a pedir horas hace unas semanas, la matrona me indicó que la prueba tenían que hacérmela por narices entre el 18 y el 28 de Julio (no sé porqué) y entonces yo pedí hora para el 20 de Julio. Ese día me presenté en el Hospital a las 8:10 de la mañana y allí me dijeron que no, que no podían hacerme la analítica porque tenía que ser primero la ecografía. En esa fecha aun no me habían llegado las citas para las ecos, así que me tuve que volver a casa y esperar a tener la cita. Cuando esta llegó, me sorprendió ver que la eco era por la tarde. Pensé que el laboratorio trabajaría por la tarde para estas muestras, ya que no es necesario ir en ayunas ni a primera hora. Pero cuando termina el ginecólogo con la eco y me rellena los papeles me dice que vuelva al día siguiente por la mañana para la analítica. Ya mosqueada (el hospital no me pilla al lado de casa precisamente y tenía que llevarme a Alicia) vuelvo al Rio Hortega el jueves, pensando "Bueno, al fin y al cabo es un minuto). Tuve suerte y logré aparcar cerca de la entrada. Pero fue lo único que salió bien allí. Nada más subir al laboratorio de extracciones y entregar el papel, me dice la señora (no la llamo lo que pienso de verdad de ella porque sería censurable) que me falta un papel que debía haberme dado el ginecólogo y que SUBA a la secretaría de ginecología a por él. Después de subir a la zona de consultas de gine y esperar a alguien por allí (no apareció ni el tato) me acerco a información y allí me dicen que la secretaría está ABAJO. Ya bastante enfadada me bajo a la planta primera y cruzo ese laaaaaaargo pasillo buscando alguna indicación. Tras recorrer el pasillo sin ver nada que me indique donde andan las secretarías, vuelvo a la entrada y pregunto en otro punto de información. Ya allí me dicen que tengo que entrar en la sección 2 y preguntar en el control de enfermería. Vuelvo a ese laaaaaaargo pasillo y por fin llego a la zona 2. Allí dos guardias de seguridad me echan el alto. No puedo pasar con la niña por ser menor de 12 años. Al final son los propios guardias de seguridad los que se quedan con Alicia mientras yo paso a secretaría... que tiene cola de espera. Después de más de 10 minutos esperando, me doy por rendida, recojo a Alicia (que se lo estaba pasando pipa con la música de un móvil sin decir ni pío) sin tener el papel y subo de nuevo al laboratorio pensando en discutir con la señora y si se niega a dejarme hacer el análisis, largarme y no hacer la prueba. Al fin y al cabo es una prueba estadística que solo da probabilidades, no soluciones a posibles problemas. Pero me llevo una sorpresa cuando llegó a recepción, esta señora no está y la que le sustituye coge el papel sin problemas, teclea unos datos en el ordenador y me manda pasar. 5 minutos después ya estoy fuera, con un pinchazo en la mano, el análisis hecho y ganas de no volver a ver a la señora inicial para no arrearla con el bolso hasta cansarme por las vueltas a lo tonto que me ha hecho dar.
Espero que sea un caso aislado, porque como me pase más veces, terminaré pegándole cuatro gritos a alguien y así daré más motivos al personal sanitario de quejarse por la inseguridad en su trabajo. Y es que como ayer, cuando un trámite de 3 minutos se convierte en una odisea, acaba con la paciencia del santo Job.
Espero que sea un caso aislado, porque como me pase más veces, terminaré pegándole cuatro gritos a alguien y así daré más motivos al personal sanitario de quejarse por la inseguridad en su trabajo. Y es que como ayer, cuando un trámite de 3 minutos se convierte en una odisea, acaba con la paciencia del santo Job.
jueves, 6 de agosto de 2009
ALLA VAMOS OTRA VEZ
Después de mes y medio (o más) sin escribir una letra retomo este blog para contar mis experiencias con Alicia... y con mi nuevo embarazo.
Ya estoy de 12 semanas y pico, y casi desde el principio David ha dicho que iban a ser gemelos (menos mal que no acertó) , ya que los síntomas que padecí con Alicia han aparecido multiplicados. Mi cuerpo se ve que al saber lo que se le venía encima decidió empezar con las nauseas y el malestar general desde el primer momento. No tengo apetito, la mayor parte de las comidas me sientan mal, no soporto la comida de la niña (benditos abuelos que son los que la dan de comer), cuando cocino yo en casa de mis padres suelo tener quejas porque siempre preparo lo mismo (sopa o puré, que es lo que mejor tolero) y David se queja de que el que está echando tripita es él porque se come ahora la parte que me tocaría a mí para cenar.
Pero tiene su parte bonita (que no todo son quejas, caray) y es que ayer al ver la ecografía, ver latir su corazoncito y verle mover las manitas me puse a llorar como una tonta de la alegría. Por lo demás, como ya digo "esto se pasa en un máximo de 28 semanas, así que no tengo que preocuparme demasiado".
Y aunque cueste creelo por lo quejica que me he vuelto, estoy feliz cual perdiz con este nuevo retoño, que estoy casi segura que va a ser niño, no me pregunteis porqué.
Ya estoy de 12 semanas y pico, y casi desde el principio David ha dicho que iban a ser gemelos (menos mal que no acertó) , ya que los síntomas que padecí con Alicia han aparecido multiplicados. Mi cuerpo se ve que al saber lo que se le venía encima decidió empezar con las nauseas y el malestar general desde el primer momento. No tengo apetito, la mayor parte de las comidas me sientan mal, no soporto la comida de la niña (benditos abuelos que son los que la dan de comer), cuando cocino yo en casa de mis padres suelo tener quejas porque siempre preparo lo mismo (sopa o puré, que es lo que mejor tolero) y David se queja de que el que está echando tripita es él porque se come ahora la parte que me tocaría a mí para cenar.
Pero tiene su parte bonita (que no todo son quejas, caray) y es que ayer al ver la ecografía, ver latir su corazoncito y verle mover las manitas me puse a llorar como una tonta de la alegría. Por lo demás, como ya digo "esto se pasa en un máximo de 28 semanas, así que no tengo que preocuparme demasiado".
Y aunque cueste creelo por lo quejica que me he vuelto, estoy feliz cual perdiz con este nuevo retoño, que estoy casi segura que va a ser niño, no me pregunteis porqué.
lunes, 15 de junio de 2009
SI UN NIÑO PEQUEÑO ESTÁ CALLADO...ECHATE A TEMBLAR
Sí, porque lo más normal es que esté haciendo alguna trastada. En casa, cuando la peque está callada es que está muy entretenida con algo que no debería hacer. Recuerdo varias, especialmente una en que mientras yo recogía la compra, ella se fue calladita a la habitación y se dedicó a vaciar el cajón de la mesilla de su padre. Cuando fui a ver que hacía, me miró y se echó a llorar. No hizo falta decirla nada, Alicia sabía de sobra que lo que estaba haciendo no estaba bien y cuando se vio sorprendida optó por hacer pucheros. Ayer agarró un libro mio, y cuando se lo quitó su padre de las manos ya le faltaba la última página (a ver si puedo encontrar en la biblioteca la misma edición y fotocopiar esa página para sustituirla) y por la tarde, cuando nos estábamos arreglando para salir, David comentó "Muy callada está, que estará haciendo" y no falló. Cuando fui a ver, había cogido una manzana del frutero y se la estaba zampando a mordiscos (que bien muerde ya para los cuatro dientines que tiene :-)
No son las únicas, pero sí las más memorables.
Así que con un niño nunca se puede estar tranquilo. Hay que tener cien ojos, y aun así a veces no son suficientes. Pero es una etapa, y seguro que sobreviviremos a ella :-)
No son las únicas, pero sí las más memorables.
Así que con un niño nunca se puede estar tranquilo. Hay que tener cien ojos, y aun así a veces no son suficientes. Pero es una etapa, y seguro que sobreviviremos a ella :-)
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